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lunes, 9 de noviembre de 2020

LILIANA BODOC

 

Palabras de Liliana Bodoc acerca de la poesía:

"La poesía es una conjetura acerca de lo inexplicable"

"La palabra poética no nos pone un uniforme, más bien nos hace únicos"

"Una poesía es un silencio rodeado de palabras precisas"

"Los poetas hacen que el silencio diga lo que ellos tengan ganas de decir"

"La palabra poética será una balsa que nos mantenga en la superficie"


Palabras de Liliana Bodoc acerca de la literatura:

"A veces la ficción nos puede ayudar a atravesar las tempestades más complicadas y las tormentas más difíciles... hay un puente emocional que tiende la literatura en forma constante y permanente"

Más sobre Liliana Bodoc en el blog de Pato Pereyra:

https://patoleyendoelmundo.blogspot.com/2020/02/palabras-de-liliana-bodoc.html?spref=fb&fbclid=IwAR1w8MiqB9QR-w-Okgab_VpXgRVk4-ddJxRDQS1o4sul01aDFRnp43QP_Xw


viernes, 3 de julio de 2015

ANA MARÍA MATUTE: Fragmento de "En el bosque"

Fragmento del discurso de Ana María Matute de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua



"...Porque escribir es, qué duda cabe, un modo de la memoria, una forma privilegiada del recuerdo; yo sólo sé escribir historias porque estoy buscando mi propia historia, porque acaso escribir es la búsqueda de una historia remota que yace en lo más profundo de nuestra memoria y a la que pertenecemos inexorablemente.

Escribir es como una memoria anticipada, el fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo nostalgia de un pasado desconocido, sino también de un futuro, de un mañana que presentimos y en el que querríamos estar, pero que aún no conocemos, una memoria anticipada, más fuerte aún que la nostalgia del ayer, nostalgia de un tiempo deseado donde quisiéramos haber vivido.

La literatura es, en verdad, la manifestación de ese malestar, de esa insatisfacción expresada de tantas maneras como escritores existen; pero también es, sobre todo, la expresión más maravillosa que yo conozco del deseo de una posibilidad mejor.

Para mí, escribir es la búsqueda de esa posibilidad. Una búsqueda, sin duda. Y, a veces, hasta feroz. Algo parecido a una incesante persecución de la presa más huidiza: uno mismo. Esta búsqueda del reducto interior, esta desesperada esperanza de un remoto reencuentro con nuestro «yo» más íntimo, no es sino el intento de ir más allá de la propia vida, de estar en las otras vidas, el patético deseo de llegar a comprender no solamente la palabra «semejante», que ya es una tarea realmente ardua, sino entender la palabra «otro». Es el camino que un escritor recorre, libro tras libro, página tras página, desde lo más íntimo a lo más común y universal. Sólo así lo personal se vuelve lícito. (...)

Escribir es un descubrimiento diario a través de la palabra, y la palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos.

La palabra es lo que nos salva. Pero no la poseemos sin más, para utilizarla como un instrumento; si la tenemos es porque la consagramos a la búsqueda sin fin de una palabra distinta, no común, laboriosa y exaltadamente perseguida, pero que tan simple, tan sencilla resulta cuando la hemos hallado. Como la reconstrucción del instante en que alguien lloró por primera vez: un momento doloroso y difícil. Qué extraño e insólito, qué asombroso parece, y también, que sencillo y verdadero.

Porque todos y cada uno de nosotros llevamos dentro una palabra, una palabra extraordinaria que todavía no hemos logrado pronunciar. Escribir es para mí la persecución de esa palabra mágica, de la palabra que nos ayude a alcanzar la plenitud; ella es la cifra de mi anhelo: que esa palabra pueda llegar a alguien que la reciba como recibiría el viento un velero en calma sorda y desolada, una palabra que acaso le conduzca hacia la playa, una playa que a veces puede llamarse infancia desaparecida, que puede llamarse vida, o futuro, o recuerdo. Que puede llamarse «tú» o «yo». (...)

La palabra «hermano», la palabra «miedo», la palabra «amor», son palabras muy simples, pero llevan el mundo dentro de sí. No siempre es fácil, ni sencillo, descubrirlo. Hay que intentar alcanzar el oculto resplandor de esas palabras, de todas las palabras, o de una sola que todavía nadie oyó nunca pronunciar.

Toda mi vida ha sido una constante búsqueda de esa palabra capaz de iluminar con su luz el país de las maravillas que tanto nuestro mundo como, sobre todo, nuestro lenguaje albergan, y que no siempre nosotros sabemos indagar. Porque las palabras –lo diré, para terminar, con los versos que cierran el poema de «Alicia»–: «Invaden un País de Maravillas... / Es como ir por un caudal corriendo, / Ligero y tan fugaz como un destello...»

Porque «La vida, dime: ¿es algo más que un sueño?»

viernes, 26 de junio de 2015

DEL JUEGO: Rodari y Pescetti

Gianni Rodari: 
“Jugar con las cosas sirve para conocerlas mejor. Y no veo la utilidad de poner límites a la libertad del juego, que sería como negarle la función formativa y cognoscitiva. La fantasía no es un ‘lobo malo’ del que haya que tener miedo, o un delito a perseguir permanentemente con puntilloso patrullamiento. (…) La función creadora de la imaginación pertenece al hombre común, al científico, al técnico; es tan necesaria para los descubrimientos científicos como para el nacimiento de la obra de arte; es incluso condición necesaria de la vida cotidiana…” 

Luis Pescetti: 
“De la misma manera que a los cuentos se los utilizó como vehículos de mensajes morales, a los juegos se los usa con objetivos pedagógicos. Lo repetiremos: las lecciones disfrazadas de juego son una trampa que el niño siempre reconoce. (…) Sólo una sociedad enferma como la nuestra necesita una justificación para permitir el juego.
“En el otro extremo están quienes utilizan los juegos como elementos de mero entretenimiento, de distracción, para calmar a los niños cuando el grupo está muy excitado. Hacer esto es como utilizar un piano para sostener libros o una guitarra para leña; se puede, pero nos estamos perdiendo lo mejor.
“Un juego es una totalidad muy compleja que apunta a una infinidad de aspectos. No es una herramienta de adiestramiento. Se parece más a una obra de arte: nadie ve un cuadro para desarrollar su sensibilidad al amarillo. Podríamos decir que un juego es como una obra de arte (en la mayoría de los casos: anónima y colectiva) que sólo existe cuando se la practica y para quienes la practican, no para los que miran de afuera. (…)
“Una actividad lúdica bien utilizada es una poderosa herramienta de cambio. Los juegos son herramientas de la alegría, y la alegría además de valer en sí misma es una herramienta de la libertad.”

jueves, 4 de junio de 2015

MICHÈLE PETIT: Leer el mundo


Fragmentos de la nota de Jaime Cabrera Junco, en la Web literaria Lee por gusto, sobre el libro Leer el mundo- Experiencias actuales de transmisión cultural de la  antropóloga Michele Petit, que publicó Fondo de Cultura Económica de México

 "...Leer sirve para encontrar fuera de sí palabras a la altura de la propia existencia, figuraciones que permiten poner en escena, de manera distanciada o indirecta, lo que se ha vivido, en particular los capítulos difíciles de cada historia. Para desencadenar súbitas tomas de conciencia de una verdad interior, que se acompañan de una sensación de placer y de la liberación de una energía atascada. Leer sirve para descubrir, no por el razonamiento sino por un desciframiento inconsciente, que lo que nos atormenta, lo que nos asusta, nos pertenece a todos."

"...Michèle Petit sostiene que este libro es un acto de rebeldía “contra el hecho de estar cada vez más obligado, si se defienden las artes y las letras (o también, las ciencias), a proveer pruebas de su rentabilidad inmediata, como si esta fuera su única razón de ser”. Allí está la esencia del libro, uno no debe pedirle a la lectura rentabilidad inmediata como a un banco, es entonces una actividad que nos pone en perspectiva de otros, no necesariamente nos vuelve mejores personas –otra creencia errónea- sino que nos hace entender aquello que al libre mercado no le conviene promover: que más allá de nosotros existen otras personas, que no somos únicos y superiores, que todo es relativo y efímero, que la felicidad no la compras con una tarjeta de plástico."

"...Que los promotores culturales no sientan que han perdido el tiempo si los niños a su cargo no se vuelven lectores. Se trata, dice, de ofrecerles un tesoro de palabras, relatos e imágenes de las que ellos podrán volver mucho tiempo después. El objetivo del libro es reivindicar a la lectura como una actividad que, a diferencia de otras, nos permite comprender el mundo, “es forjar un arte de vivir cotidiano que escape a la obsesión de la evaluación cuantitativa, es forjar una atención”.

MARÍA TERESA ANDRUETTO: sobre la escritura

El oficio es como una alfombra, tiene que estar al servicio de otra cosa. A mayor oficio, mayor fluidez de lo interno que quiere salir. Es importante que esté aceitado para permitir que eso surja, pero es peligroso que se anteponga, que se convierte en puro artificio. Eso que decía Gelman, que la corrección puede hacer nacer un gran poema, pero también lo puede asfixiar. Un punto delicado en el que uno tiene que oír el corazón, lo que se siente al leer eso que se está escribiendo. No debe ahogar algo muy interno que el escritor sabe que está, pero no en qué consiste. Ese resto de no comprensión que anida en toda escritura que se precie. Lo inexplicable.